Lo que viene de adentro tiene esa belleza de lo único. Te has ganado mi escalofrío de lectora, Soledad. Es un poema para llevárselo consigo, como la comunión.
Gracias, amigas/os. Es un lugar donde, efectivamente, hay que sentarse a veces. Un lugar de la verdad, aunque duela, donde hay que ir a mirar "en el hondón del alma", que decía Unamuno, y comprometerse con lo que se encuentre allí.
Lo que viene de adentro tiene esa belleza de lo único. Te has ganado mi escalofrío de lectora, Soledad. Es un poema para llevárselo consigo, como la comunión.
ResponderSuprimirHola Soledad: es a ese país a donde siempre podemos regresar. Del que nunca salimos. El misterio nutricio.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Precios Soledad.
ResponderSuprimirUn poema lleno de sensibilidad.
Gracias.
oh Soledad qué hermosura! Gracias hermana!
ResponderSuprimirUn abrazo!
Gracias, amigas/os. Es un lugar donde, efectivamente, hay que sentarse a veces. Un lugar de la verdad, aunque duela, donde hay que ir a mirar "en el hondón del alma", que decía Unamuno, y comprometerse con lo que se encuentre allí.
ResponderSuprimirGracias Soledad, por tan bello poema
ResponderSuprimirme inspira desierto , soledad, tristeza pero
mucha sensibilidad
abrazos amiga
Gracias, Ari.
ResponderSuprimirY es necesario vistar ese sitio de vez en cuando.
ResponderSuprimirBellas palabras.
Si.
ResponderSuprimirUn abrazo.
¡Que belleza, Soledad, gracias!
ResponderSuprimirEn esa piedra negra de sangre, en soledad buscada, puedes reconectarte con el líquido Madre, que sustenta todas las almas y las libera de su dolor.
Un beso de hermana.
Otro para tí, dakini.
ResponderSuprimirSoledad amiga Estás bien?
ResponderSuprimirHace muchos dias que no sé de tí
espero lo recibas, no hay otra forma de comunicarse
Te mando un cálido y amoroso abrazo
Gracias. Ari, por tu interés.. Estoy bien, pero en un periodo silncioso.Un abrazo enorme.
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