2/3/09

2 marzo 2009

Para Balsekar únicamente existe la experiencia sin experimentador. Cuando aparece la ira, existe la ira, y cuando aparece la alegría, existe la alegría, siendo por completo innecesario postular la existencia de un yo iracundo o alegre independiente de tales sentimientos.

Igualmente, podríamos decir que cuando aparece el pensamiento "yo", existe el pensamiento "yo"... hasta que éste, como cualquier otro pensamiento, desaparece dejando espacio para el siguiente.

Wayne Liquorman afirma, y es un hecho constatable, que la mayor parte del tiempo vivimos -y funcionamos perfectamente- en ausencia del pensamiento "yo".

26/2/09

26 febrero 2009

El profundo miedo a lo que seré, o no seré, si dejo de ser yo.
Ramana Maharshi enfatizaba en lo absurdo de tener miedo de ser quien realmente se es.

26 febrero 2009

La ilusión del yo. Ese yo que, en palabras de Wayne Liquorman, reivindica autoría y responsabilidad, no es más que un pensamiento intermitente, sin mayor peso o importancia que cualquier otro pensamiento.

No se trataría, por tanto, de aniquilarlo. Primero, porque no habría nada que aniquilar, y segundo, porque no habría nadie para hacerlo.

En cierta ocasión se le preguntó a Consuelo Martín:
-¿Hay algo que podamos hacer?

Su respuesta:
-Absolutamente nada.

24/2/09

24 febrero 2009

Toda conciencia ha de ser conciencia de algo, luego dependerá de ese algo para ser conciencia.
Sin lo conocido no habría conocedor.
Lo real, por tanto, debe estar más allá del conocedor y lo conocido.

18/2/09

18 febrero 2009

Pedro Rodea: Un maestro de inmenso poder y radicalismo.

"Yo no digo como Sri Nisargadatta: “Yo Soy Eso”…˜ sino “Puesto que no somos dos…˜ Sé Tú Sólo”…˜ Y ésta es mi plegaria…˜: “Yo no quiero ser como Tú…˜ yo no quiero siquiera ser Tú…˜ sino de Ti…˜ en la posesión de Ti…˜ anegado absolutamente en Ti…˜ perdido inencontrablemente en Ti…˜ insabido ser mí mismo en la serena ocultación eterna donde Tú mismo no sabes que Tú eres".

Pedro Rodea

17/2/09

17 de febrero de 2009

¿Qué es el Testigo?

17 febrero 2009

Cuando se trata de observar al Testigo, al vidente, es como si éste retrocediese. Siempre está allí, pero no puede ser objeto, sólo sujeto de observación.

No se puede observar a quien se es.